Buscar este blog

sábado, 31 de diciembre de 2011

La Panza Dura (?)

azúcar

Azúcar: La probaron y dicen que no lo sería (?)

¿No es raro que en las películas, apenas alguien encuentra un polvo blanco, lo prueba y afirma con cara de conocedor, que se trata de cocaína? Cuánto mucho podrán descartar que se trata de azúcar, polvo para hornear Royal, Efficient o Maizena (?), pero de ahí a afirmar que se trata de cocaína, y además de máxima pureza, hay un largo trecho. No estoy mucho en ese palo, pero no creo que haya mucha gente que se la pase comiendo cocaína para saber que gusto tiene. Ojo, por ahí hay una división especial de la policía que se dedica a eso y no sabemos nada; pero la verdad que lo dudo.

domingo, 25 de diciembre de 2011

No…dejame que con unas briquetas me arreglo (?)

leña

Leña: Hay que tenerla bajo techo porque sino no prende más…

Seguro que de alguna manera pasa, porque todos los veranos lo vemos en el noticiero, pero… ¿cómo es posible que ocurran los incendios forestales? Digo…¿alguna vez intentaron prender el asado con una madera verde? Es virtualmente imposible. Te la pasas abanicando y no prende ni a palos. ¿Cómo es posible que un pedazo de madera enorme (ya de por si difícil de que prenda) todavía con savia adentro puede prender de esa manera? Dudas que a veces me asaltan…

jueves, 22 de diciembre de 2011

En Teoría, Marge... en Teoría, el Comunismo Funciona

Homero Simpson: Pragmatista (?)

Les voy a contar una anécdota. Todos los que me conocen saben, que por decirlo de alguna manera elegante, no soy del tipo atlético. Nunca lo fui y creo que nunca lo seré.  La cuestión es que cuando era niño participaban en las típicas carreras para determinar quién era el más rápido del grado. Las mencionadas justas deportivas tenían un único ganador (cuyo nombre protegeremos de este bochornoso ejercicio) y yo me encontraba lejos del grupo de más rápidos. 


El tema es que no pudiendo vencer en la destreza atlética, me puse a cavilar una estrategia para hacerme con el triunfo (cavilar probablemente haya sido algo que hiciera en demasía; tal vez si cavilaba menos y corría más podría haber revertido la tendencia) Llegué entonces a la conclusión que, si daba zancadas más largas recorrería más terreno en igual número de pasos. Por lo tanto al dar menos pasos podría contrarrestar el exceso de velocidad de mi adversario.
Munido de esta lógica irrebatible, llegué al otro día a la escuela dispuesto a llevar a la práctica mi brillante plan. En el primer recreo desafié a mi compañero de grado a una carrera. Ahora piensen bien en esta situación: este muchacho había establecido largamente que era el más rápido del grado, esa discusión había quedado saldada y por mucho. Y de repente aparezco yo, por mucho uno de los menos destacados esprínters (?) de la escuela, para lanzar un descarado desafío. El aire se lleno de la electricidad de los momentos históricos, de esos momentos que pueden cambiar el curso de las cosas. Es curioso como aún en la inocencia de la infancia, los niños pueden percibir con claridad estos momentos y actuar con el aplomo que la situación amerita. Quedó acordado; en el recreo largo íbamos a correr para ver cuál de los dos era más rápido e íbamos a tener una audiencia.

  Cuando sonó el timbre, me dirigí al patio abierto con la confianza de quién se sabe ganador. De hecho me sorprendía la escasa fe que mis amigos depositaban en mi persona, pero simplemente lo atribuí a que desconocían la infalibilidad de mi plan. Nos alistamos en la línea de largada rodeados por una modesta multitud expectante y absorta en el espectáculo. Sin embargo, a menos de un segundo de comenzada la Carrera tomé completa noción de las debilidades de mi plan. Cuando se dio la voz de partida di un salto hacia adelante tan largo como pude y cuando quise dar el segundo mi adversario me había superado irremediablemente.  Pero mi pequeña humillación no estaba destinada a concluir en ese momento. Cuando mi compañero se dio cuenta que yo venía pegando saltos por detrás de él, pensó (esto sólo puedo estimarlo porque nunca lo hablé con él) que se trataba de alguna competencia bizarra que podía perder por no brincar como un imbécil. Por lo tanto empezó a pegar saltos él también y así, saltando, cruzó la línea de llegada. Es así que no sólo fui derrotado, sino que fui derrotado usando la misma técnica que yo creí triunfadora.


Ese día aprendí, de la manera menos gentil y más efectiva posible, que existe una brecha entre el mundo de las abstracciones y el mundo real. Y a veces simplemente no podemos saltar tan lejos como para poder superarla.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La época favorita de Chevy Chase

sandia

Sandia: Nada dice verano como ella (?)

¿Alguien sabe por qué tomamos vacaciones en verano? No tiene que ver con el comienzo y el fin del año, porque en el hemisferio norte también se toman vacaciones en verano.

Adictos

dracula

Eddie Murphy: El también fue ´Drácula en otra de sus películas que no da ni miedo ni risa (?)

 

Un fenómeno bastante curioso del género humano, es nuestra adicción a la adrenalina. Quiénes más, quiénes menos, todos hemos sentido esa aceleración que nos produce la adrenalina, y la amamos. La verdad es que llegamos a extremos casi ridículos para conseguir nuestra dosis. Uno de ellos, es la atracción por el cine de terror. Amamos asustarnos y sentir que la adrenalina fluye por nuestras venas (?). Sin embargo, y por alguna razón, tenemos que tener este miedo bajo control, no vaya a ser cosa que realmente nos asustemos de verdad.

Permítanme ilustrarlo con algunos ejemplos. Una de las historia de terror más conocida es la del Conde Drácula y los vampiros en general. Inmortales,capaces de cambiar de forma, dotados de fuerza sobrehumana, bellos y seductores, un podría pensar que son la encarnación de lo maligno; diseñados para llenar nuestras almas de terror. Sin embargo, basta con agenciarse una ristra de ajos, agua bendita, cruces, estacas (deben haber sido más fáciles de conseguir en el siglo XIX) o simplemente exponerlos a la luz del sol para derrotarlos. El problema no está en el diseño del personaje, sino en nosotros. Es que en el fondo necesitamos de algún tipo de reaseguro frente al terror y este tiene que estar tan pautado como sea posible. No podemos enfrentarnos al mal sin ninguna protección, tenemos que de alguna manera sentirnos especiales.

Lo mismo puede decirse de los hombres lobos y las famosas balas de plata, los zombies y su necesidad de contar con un cerebro, los tiburones y la dinamita (?) En todos los casos buscamos una salida que nos permita disfrutar de nuestra dosis adrenalina, sin tener que pasar por la angustia de presenciar el mal que habita en el mundo real.

Ahora bien … me pregunto ¿las bolas de fraile de la película “Mingo y Aníbal contra los fantasmas”, sirve a este propósito o es simplemente una genialidad de los guionistas?

domingo, 18 de diciembre de 2011

Te vuela la peluca

ventilador

Primer Mundo: Ahora dicen que es el único lugar donde el perro sería feliz. Traidor (?)

¿Por qué en las películas, los narcotraficantes o los comisarios de países tercermundistas ponen los ventiladores a velocidades increíblemente lentas? De hecho nunca tuve (o por caso vi) un ventilador que fuera tan lento. Parece que le dan manija a mano…

sábado, 17 de diciembre de 2011

Falacia Ad Baculum

Galileo Galilei 1

Galileo Galilei: Cocorito (?)

Lo que estoy a punto de decir seguro que me traerá problemas (o me los traería si alguien se tomara el trabajo de leer esto) Me voy a referir a la que probablemente sea la historia apócrifa más conocida del mundo, la famosa respuesta de Galileo “Eppur si Muove”. Como todos saben, luego de ser sometido a proceso inquisitorial por la iglesia, y enfrentado ante la disyuntiva de renegar de su teoría Heliocéntrica o ser ejecutado, Galileo optó por la primera de las opciones pero emitió la frase “Eppur si muove” que quiere decir “y sin embargo se mueve”. Siempre me molestó la actitud de Galileo. No porque fuera un cobarde, sin lugar a dudas yo hubiera renunciado a cualquier creencia científica que pudiera tener en caso de que mi vida estuviera en peligro.

Me molesta la acotación, ese afán de querer tener la última palabra, que es en definitiva el que termina probando que la anécdota es falsa. Se imaginan que si realmente hubiera dicho eso, lo hubieran matado al instante. Sin embargo, esa actitud me parece francamente despreciable. Si te retractás de lo que pensaste durante toda tu vida como adulto, retractate; pero no quieras tener razón y salvar el pescuezo a la vez.

No creo que nadie pueda echarle en cara a Galileo su decisión de desdecirse, indudablemente la culpa es de la inquisición por poner a alguien en la situación de tener que morir por sus ideas. De más está decirlo. Pero si estás en una situación como esa, o te retractas o te convertís en un mártir. No hay posiciones intermedias; no podés tener todo. Si no, qué queda para para el pobre Giordano Bruno o para Sócrates. 

Muchos me pueden objetar que en realidad el sentido de la anécdota tiene que ver con la independencia de la ciencia frente a la política. Qué más allá de lo que dijera la iglesia (o el propio Galileo, por caso) la tierra seguiría girando. Ahora bien, si esto es así (realmente es así) ¿Qué necesidad había de hacerlo aparecer a Galileo diciendo esto? Si no hay dudas sobre el movimiento de los astros, ¿para qué aparecer teniendo la última palabra? Es demasiado.

En lo personal prefiero otra historia, que si bien es menos conocida que la de Galileo, no es menos apócrifa. Parece que en un momento, en que estaba muy enfermo, Voltaire sintió que se moría. Ahora bien, en aquella época para ser enterrado en un cementerio debías estar bautizado. Sin embargo,  Voltaire, como todos sabemos, había sido excomulgado por hereje por lo que no calificaba para el cementerio local. Ante la perspectiva de dejar sus restos para que fueran pasto de las bestias, se asustó y mandó a llamar a un cura para hacer las paces con la Iglesia. El cura que lo atendió puso como condición a su extremaunción que Voltaire se retractara de su obra. Por supuesto que lo hizo y recibió así el perdón de los pecados que lo autorizaba a formar parte del camposanto. Sin embargo la historia no termina ahí. Voltaire no se murió (por lo menos no murió en esa oportunidad). Una vez recuperado, lo primero que hizo fue buscar un notario público para escribir una declaración, en la que no sólo se retractaba de haberse retractado, si no que además se retractaba de toda futura retractación que fuera a hacer de ahí en más.

Me parece que el método atribuido a Voltaire es el que más me cuadra. El tipo era consciente de su naturaleza. Sabía que tenía miedo y que no iba a poder resistirlo. Pero además sabía que sus ideas se defendían solas, con independencia de quién las pronunciara. Imagínense que después de una retractación ad aeternum su credibilidad no debe haber sido mucha (este es el punto que delata la historia como apócrifa). Pero no se puede desacreditar una idea atacando a quien la emite y el Voltaire de la historia parecía saberlo. Disculpen las citas y menciones, trataremos que los próximos sean tan irreverentes y desquiciados(?) como siempre.

martes, 13 de diciembre de 2011

Entre dotaciones no nos vamos a pisar la manguera

bomberos

Bomberos en acción: ¿Una dotación? ¿media dotación? Nunca lo sabremos

La mía debe ser una pregunta muy estúpida, pero ¿Alguien sabe cómo se compone una dotación de bomberos? ¿Es una autobomba y tres bomberos? ¿o cuatro? ¿Diez sin autobomba? Porque escucho cada vez que hay un incendio que se informa el número de las dotaciones actuantes y nadie se toma el trabajo de explicar cómo están compuestas. Sin ir más lejos, hoy decían en la tele, que unas 35 dotaciones estaban apagando un incendio en Tigre. De alguna manera no me imagino que logren estacionar 35 autobombas en una cuadra, lo que de alguna manera nos da una idea de qué debe constituir una dotación, pero no nos evacuan la duda. Alguna vez pensé que las dotaciones era una manera de medir la intensidad del fuego, y por eso era una información que ningún noticiero se resistía a transmitir. Pero bueno, tendré que seguir indagando.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Periodismo Comprometido

souto

Souto y el otro (?): huelgan las palabras.

Una de las conductas que menos entiendo entre los periodistas deportivos es cuando intentan hacerle decir a alguien, que todavía no lo es, “ya somos campeones”. En algún punto del  torneo, generalmente cuando un equipo comienza a sacar distancia del resto, los periodistas comienzan un ejercicio ridículo de preguntarle a los jugadores si se sienten campeones. Por supuesto que los jugadores, con gran tino, le dicen que todavía no son campeones, y que falta; que hay que ir paso a paso, que el torneo es muy parejo y que no se debe subestimar a ningún rival. Por supuesto que todas estas respuestas figuran dentro de los anales de las menos interesantes jamás logradas en una entrevista, por lo que da comienzo a un ejercicio insoportable que lleva a que los periodistas repitan la pregunta un número insoportable de veces. Encima, cuando termina la nota y se vuelve al piso, los conductores comentan lo bien que estuvo el jugador en no decirlo y el periodista en preguntarlo. Realmente nefasto. El resultado de este ejercicio es un periodismo de la peor calidad, incapaz de generar el mínimo interés entre la audiencia. No entiendo a quién divierte esta fantochada, pero sería hora de que vaya terminando. Por lo menos, así, lo veo yo.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Los Tres Magos de Oriente

FelixLunaArielRamirez

Luna y Ramírez: Ahora dicen que serían racistas (?)

Con la llegada de las fiestas me he puesto a reconsiderar algunas cuestiones tradicionales. ¿Por qué la canción de los Reyes Magos se preocupa por la procedencia racial del bueno de Baltasar y no dice nada de que tanto Melchor como Gaspar eran chinos? ¡Es así! Qué lo sepan los brasileños y los argentinos también (Maradona Mode Off) Convengamos en que si los Reyes Magos venían del Oriente, e iban hasta Nazaret, necesariamente tenían que ser indios o chinos. Sin embargo, no se dice nada de su origen y a nadie parece importarle. Porque si la navidad se hubiera dado en la Argentina y los Reyes Magos venían del oriente, entonces posta que hubieran sido uruguayos y en ese caso se entiende la omisión porque los uruguayos son más o menos como nosotros (#Holainadi). Pero si te cae un chino que persigue una estrella, uno debería dejar sentado por escrito semejante hecho.

Pero además hay otros problemas con la “Historia Oficial” (?) En primer lugar, ¿qué clase de Rey agarra un día y se manda a mudar siguiendo una estrella? (No me vengan con Grace Kelly porque las estrellas de Hollywood no cuentan) ¿Cómo habrán hecho para comunicarle a sus súbditos que los reyes se tomaban el olivo? Porque hasta los siervos de la gleba en plena Edad Media esperaban que el rey cumpla algunas funciones. Uno no puede juntar sus cosas y mandarse a mudar. ¡¿Dónde se ha visto?!

Ahora bien, los tipos además de Reyes eran Magos. No le alcanzaba con ser parte de la realeza, ni tener el poder y el dinero que vienen con el cargo; además tenían poderes especiales. Si me decís que además tenían levante con las mujeres, cantamos cartón lleno y nos dedicamos a otra cosa. Aunque, ahora que lo pienso bien, sus poderes no deben haber sido gran cosa. Por lo pronto sabemos que no se teletransportaban, no volaban y que dentro de sus poderes especiales no se encuentra la habilidad de darle de comer y de beber a los camellos, sustento que debemos proveer los simples mortales cada 6 de enero. Así somos reyes todos.

Ahora bien, yo entiendo la fuerte simbología de los Magos, como la representación de los poderes fácticos y la pleitesía que el mundo entero le debe al Niño Jesús, ¿pero no podrían haber tenido el buen tino de llevar regalos un poco más prácticos? Digo, cuando uno está hospedado en un pesebre repleto de animales puede apreciar el valor de tener un poco de incienso y convengamos que el oro siempre viene bien, (no me pregunten que uso le habrán dado a la Mirra porque no tengo idea, ni siquiera, de qué es) pero una cuna o una cochecito no hubiera venido nada mal. Hay gente que tiene sentido de la ubicación y hay gente que no. Tampoco es que me ponga a contarle las piezas dentales a un equino que me fuera obsequiado (?), pero me imagino la cara de la Virgen María cuando le cayeron tamañas visitas con semejantes regalos.¡Y con estos calores, habrase visto!

La verdad es que me gustan los Reyes Magos. Siempre fueron copados y me han dejado algún regalito en los championes (?) sin indagar demasiado sobre cómo me había portado durante el año previo. Tienen la virtud de agregarle una cuota de exotismo a la fiesta navideña, que es muy bienvenida en un pueblo perdido en la llanura pampeana como Pergamino. Todavía recuerdo con cariño la ceremonia de visitar a los Reyes Magos de carne y hueso, al igual que su siempre contraproducente multiplicación en distintos comercios de la zona céntrica. De todos los falsos Reyes Magos, sin dudas los mejores son los del Club Sport, pero esa es una historia para otro momento.

Siempre fui un creyente irreductible de los Reyes Magos, fuertemente incentivado por mis hermanos mayores que juraban haberlos visto. He llegado hasta el punto de agarrarme a trompadas con pequeños refutadores de leyendas. ¿Cómo dudar de gente que tienen esas barbas y que además son magos? Básicamente pueden hacer lo que quieren, incluyendo regalar algún presente a cada niño que se porta bien en el mundo. La parte de la magia era un reaseguro importante, sin mencionar que tiene la particularidad de ganar cualquier conversación. No como el careta de Papá Noel, que por aquella época no rankeaba ni a los premios. ¿Qué iba a regalar ese personaje que andaba en un trineo, sólo y a quince minutos de un infarto? No, a mí dejame con los reyes que la tienen clara y además son tres.

¿Cómo no te va a gustar la fiesta de Reyes? Si  propicia el disfraz entre los adultos y la esperanza entre los niños. No debe haber mejor combinación que esa.